Ni los buenos salarios que se les pagan a estos perfiles, ni una oferta académica que cuenta con más de 60 especialidades a lo largo del país, ni un modelo económico que asegura una salida laboral inmediata alcanzan para incrementar la baja cantidad de ingenieros que hoy tiene la Argentina.
Y si bien el déficit de estos profesionales es un fenómeno global, a nivel local se trata de un problema que salió de las universidades para convertirse en una preocupación entre los propios empresarios.
La falta de ingenieros se evidencia hace tiempo, es cierto. Y el más perjudicado es el sector privado, donde las compañías suelen "robarse" a los profesionales de otras empresas debido a la escasez de recursos humanos capacitados.
Hoy la luz roja por el faltante está encendida sobre todo en industrias de desarrollo tecnológico, de manufactura e infraestructura, de servicios, e incluso del agro que, para su expansión y crecimiento, los necesita.
Sobre una población de 40 millones de habitantes, se calcula que en la actualidad hay unos 100.000 ingenieros, una tasa por habitante muy baja. De hecho, el país se encuentra en el puesto 43 en cantidad de estos profesionales por habitante.
