Cada año se venden en el mercado chino miles de toneladas de “carne argentina” que en realidad no lo es. Se trata, en el mejor de los casos, de un tipo de ganado vacuno de menor calidad propio de ese país. Para evitar este fraude que no sólo perjudica a los consumidores chinos sino que atenta contra la exportación de carne nacional, un equipo de investigadores de ambos países desarrolló un test genético que permitirá detectar cuando la etiqueta no corresponda con el interior.
El método, basado en tres herramientas que analizan el ADN, “podría utilizarse para monitorear adulteraciones en el etiquetado y evitar que carne de ganado chino se venda como importada de Argentina y de otros países”, explicó uno de los principales responsables del trabajo, el doctor Andrés Rogberg, investigador del Instituto de Genética Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata y el CONICET.

