Firmas como Panasonic y Fujitsu transformaron viejas fábricas de chips y electrónica en granjas con una atmósfera controlada iluminadas con lámparas LED para producir alimentos para Japón y el sudeste asiático
Con menos terrenos disponibles para el cultivo y ante situaciones de desastre como el tsunami y la posterior contaminación nuclear en Fukushima, algunas compañías tecnológicas japonesas incursionaron en un área inédita: el cultivo de vegetales y hortalizas.
Panasonic decidió reutilizar una fábrica que había estado abandonada en Singapur, cuando trasladó su producción de electrónicos a China, y la reacondicionó para desarrollar el cultivo bajo techo con un sofisticado sistema de control de temperatura, humedad y dióxido de carbono, junto a una serie de lámparas LED que proporcionan la luz necesaria para producir lechugas y rabanitos.
