Es la parte de arriba del cuadril, separada de la riñonada. Por la demanda, las carnicerías incorporaron esta variante. Y en algunos restaurantes se sirve como entrada premium. Las exportaciones a Brasil van en aumento.
Las sandalias súper rompibles, los bombones que tienen todos el mismo sabor y las limas para hacer caipirinhas que en algunas verdulerías de Buenos Aires pueden salir más caras que la botella de cachaça. Desde tiempos neoliberales, los argentinos compramos y ponemos de moda alguna chuchería vista en Brasil hasta que a los pocos días, ya parece más tradicional que Atahualpa Yupanqui. Esta vez, el transformismo se metió con un ícono cultural, y gastronómico.
¿Argentina, decime qué se siente tener un corte de vaca con nombre brasilero? Rimas aparte, carnicerías, parrillas y restaurantes ofrecen desde hace algunos meses una porción novedosa: la picaña. Pero no es que las vacas de ahora tengan un órgano nuevo. La picaña es un recurso de los carniceros para seguir usando un viejo truco de los cortes: diseccionar el cuadril y ofrecerlo a distintos precios. En consecuencia, donde en este artículo diga 'picaña', en realidad debería decir 'tapa de cuadril'.
