Una empresa de Entre Ríos es la primera productora de berries del país en certificar bajo esta norma que establece pautas éticas y sociales y se suma al té, a la uva para vino y a la miel; se integra así una red internacional.
Ya no basta producir contraestación o poseer precios competitivos. En plena crisis mundial, los productores de arándanos buscan alternativas para agregar valor con nuevas certificaciones de calidad que abran mercados preocupados por los derechos humanos.
En Concordia, Entre Ríos, Berries Mesopotámicos se convirtió en la primera empresa argentina de berries y la tercera en el mundo que comercializa productos éticamente responsables bajo la norma internacional de Comercio Justo, después de dos organizaciones de Chile y Sudáfrica.
"El principal beneficio es la prima extra que se paga por encima del precio acordado y la cual debe ser destinada a un fin de ayuda social y mejora en las condiciones de los trabajadores", expresa Judith Dugour, propietaria de la finca.
Hoy el consumidor está cada día más preocupado por pagar un precio justo a condición de que el productor gane lo suficiente para vivir decentemente, llevar sus hijos a la escuela, acceder a servicios de salud y otros beneficios sociales. También, con su decisión de compra, premia a aquellas organizaciones donde no existe discriminación o explotación infantil, y la equidad de género sea reconocida.
