Quilmes compró Isenbeck, pero espera la aprobación de las autoridades; llega al país la canadiense-estadounidense Molson Coors, mientras que las ventas locales no terminan de repuntar
A un año de su anuncio, la semana pasada se cerró la compra a nivel de mundial de SABMiller por parte de su competidor AB InBev a cambio de un poco más de US$ 100.000 millones. La operación que dio a lugar a un gigante que controla una de cada tres cervezas que se vende en el mundo implica un cambio en el mapa cervecero global de cuyas repercusiones no quedará al margen el mercado argentino, que enfrenta una fuerte caída en la demanda como producto de una tormenta casi perfecta que incluye una baja generalizada en el consumo, un avance de bebidas sustitutas como el fernet y los aperitivos y una temporada inusualmente lluviosa y frío que impactó en forma directa en las ventas.
En principio la megafusión ayudará a consolidar el liderazgo que hoy tiene el grupo Quilmes a nivel local, ya que de aprobarse la operación por parte de las autoridades argentinas, el jugador número del mercado se quedaría con el negocio del tercero -básicamente la marca Isenbeck. Sin embargo, no se
