Las molestias y síntomas cutáneos más frecuentes entre la población se producen por efecto del calor (25%), el polvo (23%) y el frío (16%); además de por el contacto frecuente con látex (13%), productos irritantes (10,8%), electricidad (12%), humedad (9%) y por la fricción (8%).
El sondeo, realizado sobre una muestra de casi 2.500 personas, muestra que las molestias más frecuentes son sequedad o descamación (73,9%), eritema (enrojecimiento) (31%), cortes (23,5%) y dermatitis de contacto (23%); en cuanto a las zonas, son especialmente sensibles los dedos y la cabeza, particularmente en la piel de los labios y la nariz.
Otros problemas asociados a agentes agresores del entorno son la aparición de trastornos localizados en las uñas (21,4%), grietas o fisuras (19,7%), arañazos (18%), infecciones de los poros (acné/foliculitis) (12,7%) y alteraciones en el color de la piel (12%).
Por otra parte, solo un 38 por ciento de los sujetos incluidos en el estudio desarrollaba su actividad profesional en un entorno libre de factores irritantes o agresores para la piel; mientras, solo un tercio de los trabajadores protege su piel en el ámbito laboral, sobre todo mediante el empleo de guantes (47%), calzado profesional (31%) y protección solar (27%).

