A partir de la advertencia de que enfermedades como el fusarium, que afectaron al trigo en la campaña pasada, son tóxicas para las personas, el docente e investigador de la cátedra de Cerealicultura de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), Daniel Miralles, sugirió la necesidad de reforzar los controles de sanidad sobre las harinas que se comercializan actualmente.
La campaña que en 2012 afectó el rendimiento de los cultivos a causa de los excesos de humedad, también perjudicó la calidad de las harinas debido a la propagación de hongos como el fusarium, entre otras enfermedades. “Este hongo es tóxico para el consumo humano”, advirtió Daniel Miralles, quién destacó que esta campaña fue una de las más afectadas por el fusarium en las últimas décadas.
Con respecto a los farináceos obtenidos, se detectó una disminución notoria de la calidad. El profesor e investigador afirmó que la harina tuvo “una calidad que debe haber sido la peor de los últimos 10 o 15 años, debido a que las fuertes lluvias que cayeron durante los períodos críticos del ciclo del cultivo promovieron la presencia de enfermedades”.
La propagación del fusarium graminearum afectó en mayor medida al centro y norte de la provincia de

