Las industrias alimentarias y los laboratorios necesitan materias primas basadas en leche. Entonces el negocio sigue, pero a otro precio.
Las tratativas por una alianza entre Arcor y Mastellone vienen de hace mucho tiempo, no son de ahora. Básicamente, Arcor encuentra en Mastellone una forma muy atractiva para mejorar su portfolio de productos.
El proyecto no será tal vez industrializar quesos, pero sí contar con una red de distribución de productos La Serenísima-Mastellone que va de Ushuaia a La Quiaca, con miles de litros de leche fresca, postres y yogures.
Resulta muy interesante que la empresa lechera más grande de la Argentina sea capitalizada por el grupo de alimentos más grande del país.
En los últimos años pudimos anotar el desembarco en la Argentina de las tres empresas lácteas más grandes de Francia: Bongrain, Lactalis y Danone.
Como marca, La Serenísima ha sido un caso de estudio mundial. Esa visión estuvo en el genio de un “loco”, don Pascual Mastellone. Danone nunca pudo equiparar aquí lo que pudo hacer en otros lugares del mundo; en todos lados vende con su marca, menos en la Argentina.


