El primer semestre del año vino muy cargado para las pequeñas y medianas empresas. Cayó la demanda, aumentó el costo de los insumos, llegaron ajustes en las tarifas de agua, luz y gas, y además hubo un aumento de la competencia por la flexibilización de algunos productos importados. El peso se soportó, pero con mucha dificultad y poniendo a algunos empresarios sobre las cuerdas.
Sin embargo, más allá de lo que suceda con la economía en el resto del año, esta vez los empresarios están seguros de algo: ya no alcanzará con armar estrategias de supervivencia para mantenerse en el mercado, sino que será necesario fortalecer las espaldas con un plan a mediano y largo plazo, en el cual la profesionalización del negocio y la innovación sean el eje de la Pyme.
El director de la consultora ABECEB, Dante Sica, explica claramente la razón de este fenómeno. “En una economía cerrada como la que teníamos antes, la demanda tocaba timbre a las empresas, por lo cual las












