A nivel mundial, cerca de 1300 millones de toneladas de alimentos se desperdician al año. En América latina se desperdician más alimentos que los que son necesarios para satisfacer las necesidades nutricionales de las 47 millones de personas que aún sufren hambre en la región. El papel de la industria, los supermercados y las Organizaciones no gubernamentales es vital para terminar con este flagelo.
Un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia en todo el mundo, lo que equivale a cerca de 1300 millones de toneladas al año. Los alimentos se pierden o se desperdician a lo largo de toda la cadena de suministro, desde la producción agrícola inicial hasta el consumo final en los hogares. Las pérdidas de alimentos representan un desperdicio de los recursos e insumos utilizados en la producción, como tierra, agua y energía, incrementando inútilmente las emisiones de gases de efecto invernadero. Por todo esto, el papel de la industria productora y los supermercados en la reducción del desperdicio alimentario es fundamental.
América Latina y el Caribe podría erradicar el hambre sólo con los alimentos que pierde y desperdicia, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. En la región se pierden y desperdician más alimentos que los que son necesarios para satisfacer las necesidades

