Cada vez más supermercados de Europa y de manera incipiente, las grandes cadenas estadounidenses de alimentación, se están sumando al movimiento “ugly food”, o lo que es lo mismo: no desechar los “alimentos feos” porque su imagen no resulte atractiva, puesto que son perfectamente aptos para el consumo. El objetivo, contribuir a reducir el desperdicio innecesario de alimentos que se produce a diario en todo el mundo.
El color y la forma de frutas y verduras nada tiene que ver con su sabor o sus cualidades nutritivas, pero en la mayoría de los casos es determinante a la hora de decidir qué piezas escogemos para nuestra cesta de la compra. Lo mismo ocurre con el resto de alimentos que consumimos a diario: Entre varias opciones, siempre elegiremos la que mejor aspecto tenga a nuestros ojos.
Sin embargo, va ganando adeptos, especialmente en el norte de Europa y Australia, una tendencia que persigue revertir la idea de que no todos los “ugly food” o “alimentos feos” tienen por qué estar en mal





