Los comerciantes dejan la comida que los clientes no tocaron. Las personas que no pueden pagar, sacan los alimentos que necesitan. Una movida solidaria que recién empieza y promete.
Fernando Ríos tiene tres casas de comida en Tucumán y contó cómo surgió la primera heladera social de la Argentina. "Estábamos parados con mi socio y vimos cómo un hombre metía adentro de un contenedor de basura a su hijo de 5 o 6 años para que busque comida". Esa escena lo conmovió tanto que decidió ignorar los consejos de su abogado y pensar en los otros, los que podrían aprovechar la comida que muchos tiran.
La heladera está en la vereda, a la vista y con acceso a todos. Funciona junto al local de frutas y verduras Muña Muña y el restaurante vegetariano de Ríos. Está en San Miguel de Tucumán, en Rivadavia al 400.
"De nuestros bares, la mayoría de la basura era comida. Nos dimos cuenta que un gran porcentaje podía volver a presentarse en bandejas para el consumo apto de nuestros vecinos", confirmó.
Fernando diferenció los sobrantes de los excedentes. "Los sobrantes salen, por ejemplo, del pedido de una docena de empanadas del que los clientes comen sólo 9. Las tres que nadie tocó y que terminarían en la basura se envuelven otra vez y se dejan en la heladera". Los excedentes son las porciones de comida que no


