Resulta un secreto a voces que en algunos lugares del país se comercializa carne de caballo, especialmente algunos cortes que pueden ser disimulados, y que el consumidor no llega a darse cuenta.
Respecto del consumo de este producto, el supervisor de inocuidad y calidad agroalimentaria del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de la Argentina (SENASA), Santiago Olivera, consideró que “la carne de caballo no tiene nada malo”, y la describió como “magra, un poco más dulce”, que la vacuna.
“El problema es que la faena se realiza de manera ilegal porque en Argentina está prohibido el consumo de carne de caballo, por una costumbre. Al realizarse de esta manera, es mucho más barata, y carece de los controles sanitarios que se realizan a la carne vacuna”, puntualizó el especialista.


