Con un persistente incremento en la demanda interna y un sector productivo que ha venido respondiendo con calidad y presencia creciente en diversos segmentos comerciales, el negocio de la producción de carne porcina se consolida en el país y podría tener una fase adicional de despegue en zonas no tradicionalmente productoras.
A partir del año 2002 y hasta el 2010, el consumo de carne fresca de cerdo en Argentina pasó de 1 kilo a 4 kilos por habitante por año.
A ello se sumaban poco menos de 4 kilos de fiambre, por lo que el consumo total, proyectado al día de hoy, estaría superando holgadamente los 8 kilos por habitante por año. De ese total, se importaba 1,5 kg, fundamentalmente de Brasil, al menos hasta que el gobierno de Argentina restringió el ingreso del producto.
La producción nacional acompañó este proceso de mayor demanda, con mejoras genéticas y de manejo que incorporaron en la última década y media.
Las estimaciones del INTA, a nivel nacional, indican que en 2020, la cadena porcina aumentará la producción un 126 por ciento. De ésto, un 80 por ciento será consumo -llegando a 14 kilos per cápita- y un 1.200 por ciento exportaciones.
