En la localidad ubicada al oeste de la ciudad de Concordia no todo es arándano o citrus. Tres históricos productores citrícolas apostaron al retorno de los viñedos y con la primera vendimia se llenaron 3.000 botellas de “Viñas del Litoral”.
En la mitología griega, al dios del vino llamado Dionisio (Baco para los romanos) se le atribuía ser capaz de concertar la comunicación entre los mortales del mundo terrenal y las almas que se habían adelantado y ya esperaban en el más allá.
Como alegoría de este don, un grupo de tres citricultores invocaron al cielo y rescataron lo que -ya avanzado el siglo pasado- supo ser una de las producciones principales de sus progenitores ya fallecidos. Con ese antecedente y con la complicidad de la memoriosa tierra, hicieron que volvieran a ramificarse los sarmientos al poniente del departamento Concordia.
Los emprendedores son Darío Kerling, Primo Rigoni y Edgardo Siandra, quienes se asociaron en el año 2013 y dispusieron de tres hectáreas cada uno para que -al unísono y con el mismo asesoramiento técnico- volvieran a madurar la uvas que una vez embotelladas saldrían bajo la denominación registrada de “Viñas del Litoral”.



















