La información nutricional declarada por las empresas de productos lácteos es muy similar, pese a la diferencia de precios. Las más baratas son segundas marcas que sólo difieren en el envoltorio como un recurso de marketing.
El precio de la leche varía casi semanalmente y es uno de los productos de la canasta básica que más subió en lo que va del año, luego de que saliera del listado de productos Precios Cuidados del gobierno anterior. Con tantos aumentos –de más del 50 por ciento promedio de diciembre a esta parte–, la disparidad entre comercios es abismal, y entre las marcas también. La duda frente a la góndola entonces es si esos precios tan distintos se reflejan en la calidad de la leche. La respuesta es no.
Si las empresas cumplen con la ley de rotulado en los sachés y verdaderamente informan lo que contienen, la calidad nutritiva de la leche más barata es muy similar a la de la más cara.
Así lo determinó un análisis realizado por el Laboratorio de Alimentos de la Dirección de Calidad Alimentaria, perteneciente a la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Córdoba.

















