Las empresas adoptan la tecnología por su potencial para mejorar las cosechas y prolongar la frescura de los alimentos sin el uso de químicos
Invisibles a simple vista, diminutas burbujas inyectadas en agua de riego están siendo utilizadas en experimentos para cultivar tomates y fresas orgánicas en invernaderos computarizados en la prefectura de Hyogo, en el oeste de Japón.
El resultado: un aumento promedio de entre 10% y 20% en los rendimientos de estos cultivos con frutas que son más grandes y jugosas que las regadas con agua corriente, afirma IDEC Corp., la empresa que opera el sitio donde se realizan los experimentos.
Algunas empresas piensan que estas burbujas microscópicas son el futuro. Desde su potencial para contribuir a mejores cosechas y prolongar la frescura de los alimentos, hasta la posibilidad de mejorar el cuidado de la salud y obtener métodos de limpieza más ecológicos, el amplio potencial de estas burbujas "finas" y "ultrafinas" está generando cada vez más interés.