El liderazgo carismático tiene sustancia y compone la influencia de un líder. Con él, los líderes perfilan en el entorno lo mejor de su gente, dan lo mejor de sí mismos, y encuentran el discernimiento del logro más trascendental: El logro compartido.
Guillermo Gladstone y Benjamín Disraeli eran dos de los rivales políticos más feroces del siglo XIX. Sus épicas batallas por conseguir la protección del Imperio Británico fueron de un rencor tan intenso que logro que se traslade de la arena pública a sus vidas personales. Ambiciosos, poderosos y de gran astucia política, ambos fueron reconocidos por ser hombres de gran espíritu y políticos de gran habilidad.
Si bien cada uno de estos hombres alcanzó impresionantes logros para Gran Bretaña, la característica que los separó como líderes fue su “llegada” a la gente o sus escalas personales de afinidad popular. La diferencia de apreciación de las distintas personalidades ha sido efectivamente ilustrada por una joven mujer, la que supo compartir dos comidas con ambos, de manera separada y en dos noches consecutivas. Una vez que fuera inquirida por las características de estos estadistas antagónicos, dijo: “Cuando salí del